Sáb. Ago 8th, 2020

Letras rebeldes

Imagen con licencia Creative Conmmons en Flickr

Por: Ángel Marino Ramírez

Para iniciar este artículo sobre las letras rebeldes dejo este pensamiento: "Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos... Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... nos dejaron las palabras". Pablo Neruda.

 

El Chimborazo

Con este pensamiento del gran poeta chileno, quisiera expresar mi admiración, respeto y orgullo por las letras latinoamericanas. Una literatura que rellena el costado de la vasija sedienta de afecto y víctima de la barbarie, pero erguida en infinitos gritos de libertad independentista. Es como que me sintiera encaramado en la cima del Chimborazo, en un viaje mágico a través del tiempo, y pudiera escuchar aquellos históricos delirios del Libertador.

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Amando con las letras de los 20 poemas de amor

En las letras latinoamericanas, reconozco el canto de las silvas a la agricultura de la zona tórrida, el fuego de muchas doñas Bárbaras, el viaje tierra-cielo de la Rayuela de Cortázar, la inspiración para el guion de infinitas películas del séptimo arte,  las soledades en más de cien años con García Márquez o las ficciones de Borges; incluso, puedo ponerme a amar con los 20 poemas de amor y en definitiva entregarme, sumergirme, vivir, reír, llorar y morir,  en un solo océano, el de las palabras latinoamericanas.

La sublevación de las letras

No obstante, el peligro del olvido está presente. Las nuevas generaciones quieren oscurecer sus memorias, y a la vez, oscurecer las páginas de los libros nuestros; los medios de información ayudan “sin querer queriendo”.

También puedes ver: "Un viático llamado libro"

Propongo que  planifiquemos una sublevación de las letras latinoamericanas, que tenga como primera acción ir a los cementerios y mausoleos. El objetivo podría ser, resucitar nuestra historia literaria con el método de: “Lázaro, levántate y anda”.

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Dardos de sabiduría

En este sentido, procuraría obtener un cierto tipo de elixir mágico carpenteriano, para resucitar a escritores y poetas, conformando un ejército cuyas armas sean las 27 letras del alfabeto castellano. Una vez hecho esto, el combate sería ir disparando dardos de sabiduría y reflexión en las conciencias somnolientas de los jóvenes.

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Las letras rebeldes

Todo lo planteado hasta este punto, lleva la intención de despertar a los jóvenes en contra de la injusticia y a favor de un nuevo orden social y cultural. Sin duda, podríamos llamarla la revolución de las letras rebeldes. Aquí cabe recordar la frase de Freire: “No es en la resignación en la que nos afirmamos, sino en la rebeldía frente a las injusticias”.

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El oro que nos dejaron los conquistadores

Para concluir, retomo el primer pensamiento y  casi de inmediato pienso que el oro que nos dejaron los conquistadores, es decir las letras llevadas con la literatura serían una especie de Chimborazo en forma de fusil. Así que manos a la obra. Tenía razón Neruda: “Qué buen idioma el mío”.

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